Con
solo hacer una retrospectiva de la tecnología de comunicación que empleamos
durante nuestra adolescencia, en la vida escolar y familiar, llega a la memoria
el teléfono fijo con su cable en espiral y mesa exclusiva; el gran televisor
que incursionaba con sus colores sobre el blanco y negro; las cartas que
llegaban escritas a máquina, a mano o con impresoras de punto; los primeros
computadores del colegio, grandes y con sus delicados floppy disc; la calculadora
y demás artefactos que nos facilitaron la comunicación y vivir nuevas
experiencias en nuestra educación, fueron tiempos maravillosos y fueron
evolucionando aceleradamente, pues los días actuales conforman tiempos
asombrosos, en los que la tecnología ha
ido transformando todos los aspectos de la vida de las personas, en los cuales
la educación poco a poco se ha estructurado teniendo en cuenta la
implementación de nuevas tecnologías informáticas como la Internet, las redes
sociales, y todas las herramientas del mundo virtual, para hacer los procesos
educativos más novedosos interactivos e integradores y coherentes al entorno de
la humanidad.
La
educación tradicional, a la que se le reconocieron muchos valores y que marcó
el ritmo académico del siglo XX, se considera hoy obsoleta en casi todos los
sectores sociales y a gritos se exige un cambio radical en su proceso
incluyendo en la educación nuevos modelos pedagógicos, nuevas herramientas,
nuevas prácticas, generando así, lo que se ha denominado nuevos ambientes de
aprendizaje.
Estos
nuevos ambientes de aprendizaje están caracterizados por el uso de las
tecnologías de la información y la comunicación TIC, y es a partir de este
recurso, que el docente, al igual que el estudiante y las mismas instituciones
educativas, deben evaluar su rol como agentes activos involucrados en el
proceso de enseñanza aprendizaje. Si los modelos pedagógicos cambian y aparecen
nuevas herramientas, es difícil entender que los docentes y los estudiantes
sigan manteniendo posturas que no encajan en los nuevos procesos.
La
adopción de nuevos roles no son formas de actuar improvisados, ellos nacen de
la implementación de nuevas pedagogías basadas en la utilización de nuevas
tecnologías, dentro de las cuales las redes sociales (Facebook,
Twitter, Instagram, Youtube, etc) protagonizan una gama de herramientas en la educación
que se caracterizan por establecer una relación mutua entre emisor y receptor
siempre y cuando estén conectados a la internet; permitir a todos los
integrantes de una comunidad educativa, a estar informados e interconectados
sin importar la ubicación geográfica; generar nuevos canales de comunicación y
de expresión con respecto a algún tema, noticia, situación problema, eventos, que
permiten compartir experiencias, sueños, anhelos, proyectos, artículos
científicos, artísticos, de entretenimiento, deportivos, entre otros; por lo
anterior concibe el desarrollo de habilidades y aptitudes lingüísticas, de
socialización, de trabajo en equipo y colaborativo cuando es dirigido de forma
instructiva y planificada por el docente, y además ir formando estudiantes más
competentes en el mundo tecnológico, digital, comunicativo y por qué no, cognitivo.
Con
la utilización de las redes sociales de una forma controlada y dirigida por el
docente, las posibilidades de enriquecer y dinamizar la educación son
múltiples, pues solo en el ámbito de la interacción del proceso educativo, se
distinguen herramientas muy poderosas como lo menciona García, F., &
García, J. (2002) Facilitan la comunicación entre los protagonistas del proceso
formativo (estudiantes y profesores).
Los
beneficios que ofrece las redes sociales en el campo educativo son notorios si
existe un uso dirigido, responsable y controlado por el docente o directivos,
para que los integrantes de una comunidad no estén involucrados en distorsionar
distintas clases de información, dañar el buen nombre y la dignidad de
cualquier persona, de no caer en la adicción, entre otras posibles desventajas
del uso irresponsable de esta herramienta cibernética. Lastimosamente en
Colombia no existe una política pública eficaz que garantice una conectividad
de calidad en todas las instituciones educativas, por lo tanto la utilización
de la gama de herramientas informáticas para el mejoramiento del proceso
enseñanza-aprendizaje, queda limitada ya que se debe recurrir al tablero,
marcador y a la ejecución de simples aplicaciones offline preinstaladas en los
escasos equipos informáticos con que se cuenta, con lo cual es poco lo que se
aporta para disminuir el analfabetismo informático especialmente en zonas
rurales.
A
pesar de los beneficios que brinda las múltiples herramientas de internet para
la educación, no se puede desconocer que la educación virtual puede conllevar a
la pérdida del valioso y necesario contacto humano entre docente y estudiante,
pues la interacción entre ellos queda supeditada a la manipulación de
dispositivos electrónicos denominados tecnología dura conectada a internet, los
cual nos conduce a la deshumanización de los procesos educativos, por tal
razón, los docentes, padres de familia y sociedad en general, tendremos que
cambiar nuestras formas de pensar y de percibir los procesos de
enseñanza-aprendizaje, para plantearse y enfrentar con éxito los retos de esta
era de las TIC y la Internet a favor del mejoramiento de la calidad de vida.
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